Nuestro país cuenta con una amplia gama gastronómica, la cocina venezolana se destaca entre muchos. Si bien es cierto y no lo vamos a negar, hoy se ve afectada gravemente por la crisis alimentaria que existe en el país. Aun así no podemos permitir que esto sea motivo para olvidar nuestros sabores y olores que se pueden apreciar en nuestros diferentes platos.

Olvidarlos es olvidar una parte de nosotros y de lo que somos. A medida que vayamos alcanzando una mejor Venezuela queremos que estos sabores vayan volviendo a cada rincón del país.

Por eso a partir de hoy les dejaremos algunos platos típicos de Venezuela, para que recuerdes nuestros sabores y en un futuro, logres pasarla a las demás generaciones.

Destaquemos que en Venezuela, el intercambio de alimentos a lo largo de la historia, permitió nuevos hábitos que se adquirieron. Éstos impactaron profundamente en la sociedad, por lo que se han mantenido hasta hoy día.

En los platos reflejan no sólo las necesidades alimentarias y nutricionales, sino la cultura y las tradiciones.

Dichas tradiciones que se tratan de rescatar y dar a conocer. Por su riqueza cultural que le aporta un aspecto significativo y diferenciante a cada país en América Latina.

Hablemos de la Cocina Venezolana

El régimen aborigen se fundaba en el maíz y la yuca, complementados con alguna proteína animal producto de la caza y de la pesca. Adicionalmente, se contaba con el edulcorante natural de la miel.

No incluía grasas en sus preparaciones culinarias y el condimento por excelencia era el ají.

Al depender la mayoría de las tribus de la caza, la pesca y la recolección, no existía entre ellas un horario fijo de comidas. Tampoco se hacían preparaciones culinarias sofisticadas. Por el contrario, el patrón de consumo europeo, que era el que caracterizaba a las huestes conquistadoras, tenía como base la carne (vacuna, porcina y ovina), el trigo, el vino y las grasas vegetales o animales y empleaba el azúcar de caña, la sal y las especias de uso tradicional.

La costumbre obligó a los europeos a adoptar ciertos alimentos aborígenes para asegurar su supervivencia en tierras que les eran desconocidas. Por el lado contrario, los aborígenes rechazaron el consumo de azúcar, carne y el vino. Aunque luego tomaron el gusto de los 2 primeros hasta hacerlos parte de su dieta.

Así el alimento por excelencia del conquistador, el trigo, fue considerado superior al maíz y a la yuca, y el pan del europeo fue identificado con el prestigio derivado de la dominación por él ejercida.

Las tropas conquistadoras se convirtieron en portadores de ciertos hábitos alimentarios que no existían en el territorio de lo que hoy es Venezuela, como es el caso de la costumbre de beber chocolate.

Si bien se sostiene que el cacao crecía silvestre en algunas regiones del país, no se conoce testimonio alguno que atribuya a los aborígenes de esta zona el consumo de la bebida preparada con dicha almendra.


Ola de inmigración y su variación en la Gastronomía de Venezuela

Otro elemento importante en la consolidación de los regímenes alimentarios en el país, ha sido el gran número de inmigraciones que éste ha sufrido, a lo largo de toda su historia, desde los más diversos confines del mundo.

Las inmigraciones aportaron aspectos particulares que han contribuido al incremento de la variedad gastronómica, así como de la diversidad en los hábitos de consumo.

La mayoría de los cambios en el régimen alimentario, fueron beneficiosos para la nutrición y seguridad alimentaria.

Los dos grupos inmigratorios más importantes en la conformación de la población venezolana después de la época del descubrimiento, conquista y colonización, cumplida entre los siglos XV y XVIII, fueron los españoles y los negros africanos, intensificándose la presencia de estos últimos con el desarrollo creciente de las plantaciones de cacao en el siglo XVIII. Ellos, junto con los indígenas, poblaron el territorio nacional e influyeron decisivamente en la gastronomía regional y nacional; luego durante el siglo XIX, se registraron otras inmigraciones de distintas procedencias.

En el transcurso de las dos primeras décadas del siglo XIX, se produjeron inmigraciones desde orígenes diversos. Comienzan a establecerse en el país algunas casas comerciales extranjeras, mayormente alemanas, inglesas, francesas e italianas.

Para ese momento, ocurría un intercambio comercial de la isla de Saint Thomas introduciéndose un importante saber culinario. Gracias a la inmigración de mujeres de las islas antillanas que se desempeñaron en el país como cocineras de la aristocracia extranjera y criolla caraqueña. En el siglo XX la situación en relación con la inmigración cambia de manera notable.

Seguimos contando la historia gastronómica

Debido a los problemas vividos por la economía europea, arruinada durante el período de la postguerra y luego por los estragos causados por la Guerra Civil Española (1936-1939) y la II Guerra Mundial (1939-1945), la corriente inmigratoria europea volvió a aumentar, especialmente a partir de la década de 1940.

Una segunda oleada inmigratoria de importancia durante el siglo XX fue la inmigración procedente de los países sudamericanos. Ésta superó en número a la europea además de haber ingresado de manera ilegal.

Los españoles enseñaron, por ejemplo, a preparar y amar la paella o a apreciar la tortilla de papa y los “pasapalos”.

Los italianos, por su parte, enseñaron el consumo de los “espaguetis” con sus distintas salsas, la polenta o el bistec en milanesa.

Por último, los portugueses hicieron que se apreciara las distintas posibilidades de preparar y presentar el pan salado de trigo. El pan sigue siendo durante mucho tiempo, uno de los alimentos urbanos por excelencia.

 

La Gastronomía Venezolana por Regiones

La gastronomía venezolana se origina de la mezcla, de la hibridez que aportaron españoles, portugueses, italianos. Expertos consideran que actualmente está acentuada por el gusto de la cocina china y japonesa.

Los condimentos y especias de la gastronomía africana; los guisados y bacalaos de la portuguesa, y las preparaciones a base de río y mar de la indígena, se combinan para formar platos representativos.

Ahora bien, debido a la extensión territorial de Venezuela y características propias de cada región, la gastronomía varía. Así en líneas generales los elementos típicos de la cocina de cada estado son las siguientes:

Oriente, Guayana y Caribe

Predominio de pescados de mar y de río, mariscos y langostas, tubérculos como ñame, papas y ocumo chino, maíz y carne de res en la zona sur-llanera donde también hay producción de quesos frescos suaves (guayanés, de mano, clineja, mozzarella criolla, etc.), comidas cotidianas de pescado frito o guisado acompañado con arepas, arroz, ensalada y tajadas. Tendencia de comidas marítimas Europeas (como almejas con vino blanco, paella, etc.).

Occidente y Zulia

Consumo de carnes como chivo, cabra y conejo, extensivo el uso de producción de quesos. Tendencia a los platos autóctonos con amplia influencia indígena y europea. Existe además una variedad de comidas rápidas nacidas particularmente en el Zulia, entre estos; el patacón, tumbarrancho (variedad de arepa) y los pasteles de trigo frito. Entre sus dulces típicos se encuentran los huevos chimbos, dulce de icaco, limonsón e higos.

Centro

Diversidad alimenticia por estar en el centro de las zonas productivas y por la carencia de regiones agropecuarias importantes, consumo de pollo, carne, pescados guisados o asados, arroz, pasta, ensaladas y mucha influencia de gastronomías internacionales. Tendencia española, italiana, francesa, portuguesa y otras de influencia europea.

Llanos

Gastronomía parecida a las zonas llaneras o pampeanas de Brasil, Uruguay y Argentina. Se consume  carne de res y animales de caza (venado, chigüire (capibara), lapa (paca), morrocoy, etc.) en parrillas, asados y carne en vara. Además de la utilización del maíz en cachapas, gran producción de quesos y derivados de la leche.

Andes

Cocina relacionada con los andes colombianos. Se usa papas, trigo, tubérculos y carne de res, oveja, pollo, poco pescado exceptuando a la trucha cultivada. Por lo tanto su orientación es más europea y típicamente de la región andina sudamericana.

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